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sábado, 25 de diciembre de 2010


Cuando sientes que se agota el tiempo tu corazón empieza a acelerarse, tu respiración aumenta vertiginosamente. Pierdes el control, no puedes vocalizar las palabras, no coordinas los pensamientos que empiezan a pasar por tu mente sin orden alguno, atropellándose unos con otros bloqueando cualquier posiblidad de controlar todo tu ser. Te pones más nervioso si permaneces sentado, la ira se apodera de ti si ves a otros descansando. Todo te molesta, todo te irrita. Sientes la necesidad de ir a toda velocidad. Subes al coche y te parece que todo se enlentece, por lo que pisas a fondo. El motor ruge, se ahoga. Los neumáticos empiezan a quemarse contra el asfalto. No ves las luces de la carretera, sólo distingues líneas brillantes. La adrenalina empieza a subir cual fiebre intensa. Has perdido el control. Pierdes la noción del tiempo. No sabes donde estas ni a donde vas. No oyes nada ni ves nada. Sólo sientes la necesidad de huir de todo lo que te rodea sin importar donde acabará el viaje. De repente, sientes como la calma se va apoderando de tu alma. Levantas el pie, y empiezas a decelerar, das media vuelta y vuelves a casa. En tu mente sólo queda un único pensamiento: ¿cuánto tiempo tardará el pánico a apoderarse de ti?

viernes, 24 de diciembre de 2010


Por alguien me conociste, por alguien empezamos a querernos, por alguien compartimos juegos, sentimientos, por alguien saliamos de fiesta, por alguien me llamabas cada dia para conterme historias, por alguien te defendí en varias ocasiones, por alguien te hice parecer una princesa, por alguien discutí con quienes me dieron la vida, por alguien corrí peligros, por alguien dejamos de vernos, por alguien me dijiste que ya no seriamos amigas, por tí me dejaste en ridículo, por tí pusiste a todos en mi contra, por tí inventaste mentiras, por tí tus errores se convirtieron en los mios, por tí deje de confiar en quienes se me acercaban. Por tí sólo te doy las gracias porque hoy soy más fuerte, mas madura y más imbatible.

Que nadie permita que te hundas en el fango y dejes de luchar por alzar la mano y coger la de la persona que te da la ayuda que necesitas. Y sólo dale gracias, porque sus palos te hicieron más fuerte.

A una amiga. ;)